Dependiendo de lo rumbero que esté uno, se puede poner en bucle la música recomendada de la semana y entrar en trance. Minutos y minutos de la misma canción te cambian el tono. Pocas canciones lo aguantan bien, esta lo hace.
Y uno al final acepta que igual pintar es simplemente jugar.
Y que por eso no hay otra cosa mejor que hacer
Película de cuando jugábamos, titulada Leones por corderos