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Un refrito que no lo parece. 1890. Ramas de almendros en flor de Van Gogh.
Se había convertido en tío, y pintó la primavera, la nueva vida floreciendo.
Este forma de pintar solamente es posible si te has pimplao estampas japonesas hasta en el desayuno. Ese cielo azul, las líneas negras que dibujan el contorno de las ramas, esa vaposoridad nacen del refrito. |