El problema es que nos hemos acostumbrado al azul del cielo.
El otro día vi una nube
Y pensé que no era una nube, sino un hongo nuclear.
Una masa enorme, de kilómetros de altura, vaporosa, fulgurante, marcada por tonos naranjas y amarillentos. Y me di cuenta de que las nubes siempre han estado allí.
De una forma u otra.
Esas nubes están sosteniendo otras grandes inmensidades, esos grandes cielos hacen posible, como compañeros sustentadores a otras grandes cosa
Y entoces me he dado cuenta de que la nube no está allí sino que está aquí